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lunes, 24 de mayo de 2010

Confirmación de Alfonso Amaro

Fue el día 14 de Mayo cuando en la parroquia Nuestra Señora de los Ángeles yo, Alfonso Amaro Mendieta, recibí los dones del Espíritu Santo en el sacramento de la Confirmación.
Fue un día inolvidable que había intentado preparar lo mejor posible, tanto la misma celebración de la eucaristía como personal y espiritualmente.
En lo personal tengo que decir que mi Parroquia se preocupo mucho de los que nos íbamos a confirmar, ya que el miércoles anterior tuvimos un oración muy fructífera que fue realizada por unos jóvenes de la Parroquia que se habían confirmado hace pocos años y que, además del ejemplo suyo, nos dejaron una idea en la cabeza: ¿Qué sentido queremos dar a nuestra vocación de cristianos? A esta oración yo pude acudir desde el Seminario, ya que me desplacé a Carchelejo con mi párroco, que es D. Francisco Carrasco. Luego, el jueves se desarrollo un acto penitencial con confesiones y la preparación del templo; este día yo no asistí ya que tengo la suerte de tener a mi padre espiritual, que es Andrés Segura Moya y, además, a mi rector, José María Romero; ellos hablaron conmigo y mi rector me proporciono oraciones y reflexiones adecuadas a el sacramento que iba a recibir.
Y, por fin, llega el día. No sé por qué, pero sentía un cosquilleo en el estómago que pocas veces he sentido antes y que –como le dije a mi tía la noche anterior– quizás fuera por recibir un sacramento preparado, convencido, y además recibirlo siendo, con orgullo, seminarista menor.
Llegó la celebración, algunos teníamos que preparar antes las canciones, las peticiones, las lecturas…, y la Eucaristía empezó a las 7:30 de la tarde. Fue presidida por nuestro Obispo D. Ramón del Hoyo, el cual empezó la Misa recordando su visita pastoral y la procesión en la cual acompañó a la Virgen del Rosario en uno de los domingos de octubre de 2008. Yo recuerdo mucho ese día, ya que me dijo que a ver si me iba algún día al Seminario (en ese momento no existía el Seminario Menor) y ese hecho avivó más mi vocación. A esta celebración acudieron muchas personas de la comunidad parroquial, y especialmente familiares y amigos nuestros. Fue una Eucaristía muy alegre, en la cual cantamos el coro joven de la parroquia. Y allí estábamos esos 15 jóvenes, los cuales hemos compartido mucho tiempo y muchas alegrías; por mi parte, tenía otra gran alegría, la de confirmarme con mi hermana Rosa y con mi prima y mejor amiga Maripaki. En el momento de subir a la sede desde la que el obispo nos ungiera con crisma, pensé, sobre todo, en lo que estaba haciendo y después de ese momento (en el cual me acompaño mi padrina y tía Serafina) sentí como una gran paz interior que creo que solo da Dios.
Después de la celebración y de las felicitaciones, subí a agradecer a don Ramón su presencia y él con un gran cariño me felicitó y me dijo que se alegraba de que hubiera recibido la Confirmación. D. Ramón se paró a saludar a las gentes de la parroquia y también saludó a mis tías, mis padres y mis abuelos, a los cuales le dijo que eran lo más importante de la familia, cosa cierta ya que les agradezco tanto a ellos como a toda mi familia que hayan hecho lo que prometieron un día en mi bautismo, que no era otra cosa sino la de hacer crecer la luz de mi fe.
Por último, bajamos a los salones de la parroquia todos los familiares de los confirmados, el párroco, D. Ramón y su secretario. Allí tuvimos un rato de convivencia y allí también dimos unos regalos tanto a las catequistas que nos han acompañado en este tiempo de preparación a la Confirmación, como a nuestro último catequista, que seguirá siendo nuestro párroco y amigo (D. Francisco), para agradecerle a ellos el tiempo que nos han dedicado y todo lo que han hecho por nosotros.
Para acabar, quisiera pediros que pidáis, no por mí ni por los que nos confirmamos en Carchelejo, sino por todos los que “deberían” confirmarse y no lo hacen porque otros amigos no lo hacen o simplemente porque se creen mejores.

jueves, 6 de mayo de 2010

“Adoremus” de abril


Uno de los seminaristas menores (Alfonso Amaro) participó el viernes 30 de abril en el Convento de las Bernardas en la oración “Adoremus”, que organiza la Delegación de Juventud para pedir por la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), la cual se desarrollará en Madrid en agosto de 2011.
A la oración de este mes asistió nuestro obispo, D. Ramón del Hoyo, el cual presidió tanto la Eucaristía como la Exposición del Santísimo Sacramento, y administró el sacramento de la Penitencia, junto a los otros sacerdotes.
Este mes asistieron bastantes jóvenes, debido a que este evento mensual cada vez se conoce más y los jóvenes se animan también a ir.
La oración-exposición fue muy fructífera, ya que –con cantos y lecturas intercaladas– invitaba a la propia reflexión personal.
Por último, animar (sobre todo, a los jóvenes) a que asistan a la oración del “Adoremus”, que se celebra por la noche el último viernes de cada mes, en el Convento de las Bernardas. Todos debemos pedir por la cada vez más cercana JMJ y por el Santo Padre, que preside dichas Jornadas de la Juventud, y más en los tiempos en que vivimos, cuando hemos de sentirnos muy cerca de él.